El Pueblo
En el "El Pueblo", cada prenda cuenta una historia elaborada con hilos de la cotidianidad mágica. Nos inspiramos en una plaza al atardecer, donde el tiempo parece detenerse. Cada vestido es como una tarde de domingo, donde el aroma a café recién colado se mezcla con las risas de los niños jugando en las calles empedradas.
Los tejidos reflejan la riqueza de nuestras tradiciones: en sus tramas se esconden cuentos de ancianos que hablan con el viento y del mar que susurran secretos. Las camisas llevan los matices de un día de mercado, con el bullicio de vendedores y el perfume de las frutas frescas. Los bordados son como mariposas que revolotean en los jardines floridos, atrapando la esencia de las historias no contadas o algunas son simplemente aquellas figuras de los pisos antiguos de nuestra vieja arquitectura.
En cada pieza, se siente la vibración de la vida diaria: las mujeres que se reúnen para compartir recetas ancestrales, los jóvenes soñadores que desafían la rutina con sus ideas frescas, y los abuelos que guardan en sus arrugas los relatos del tiempo del algodón.